En el sector de los andamios y de la construcción, las cimbras de andamio son elementos de apoyo que se antojan imprescindibles cuando se trata de llevar a cabo un proyecto que requiera de hormigón u arcos. Solemos definirlo como una estructura auxiliar, ya que actúa como soporte temporal al peso de otros elementos clave en la construcción antes de que adopten la resistencia necesaria de forma independiente.
Se utiliza en la construcción de túneles, puentes e incluso en procesos que impliquen una estabilidad y una seguridad determinada. En este post, y como empresa de andamios en Madrid, te vamos a explicar con todo detalle qué son, sus tipos y para qué y cómo se utilizan.
¿Qué es una cimbra o cimbrado y para qué sirve?
Una cimbra es una estructura temporal visibles en andamios y muy utilizadas en la construcción. Su objetivo está en sostener elementos que todavía no pueden mantenerse por sí solos. Es una especie de «andamio especial» que sujeta materiales como pueden ser el hormigón mientras están húmedos y blandos.
Su función es aguantar el peso del material fresco y las cargas que aparecen durante la construcción, permaneciendo fijo hasta que se endurece por completo, ganando la resistencia suficiente para sostenerse de forma independiente. De este modo, la cimbra es eliminada a través de un proceso que llamamos descimbrado.
Según el tipo de obra, las cimbras pueden estar hechas de diferentes materiales:
- Madera: Es la opción más usada porque es flexible y muy económica.
- Acero: Recurrente en proyectos grandes debido a su resistencia y precisión.
- Aluminio o plástico: Se encuentran en sistemas modulares más modernos, que son más ligeros y fáciles de montar.
Es fundamental tener en cuenta esto a la hora de alquilar un andamio en Madrid, ya que se tiene que elegir uno que esté adaptado a cimbras.
Tipos de cimbras más comunes
Las cimbras son un elemento clave para un buen desempeño en función de a qué construcción enfrentarse. Por ello, saber a cuál acudir marca la diferencia en el trabajo realizado, sea cuál sea el contexto. Existen diversos tipos, dependiendo del tipo de obra, la carga, el presupuesto, la ejecución e, incluso, si se van a reutilizar:
Cimbras de madera
Este tipo de cimbras se usa, principalmente, en obras pequeñas o tradicionales como casas particulares, remodelaciones o construcciones simples.
- Ventajas: Son fáciles de trabajar y de ajustar. Al poder cortarse y adaptarse a cualquier situación, la madera permite hacer cambios sobre la marcha, garantizando trabajos más personalizados. Otro aspecto valioso es que acaban siendo económicas.
- Desventajas: Aguantan menos peso que otros sistemas, se deterioran con la humedad y se desgastan más rápido. No son la mejor opción en obras grandes o para reutilizarlas varias veces.
Cimbras metálicas
Las cimbras metálicas son las más comunes en la construcción actual. Se suelen fabricar en acero o aluminio y destacan por su resistencia, estabilidad y precisión. Están pensadas para soportar cargas pesadas, garantizando una seguridad mayor durante todo el proceso de construcción.
- Ventajas: Se pueden reutilizar en muchas obras, reduciendo costes.
- Desventajas: Requiere de mucha inversión inicial, ya que se necesita personal capacitado para montarlas correctamente.
Cimbras especiales o prefabricadas
Estas cimbras se emplean en proyectos más complejos como los puentes, levantamiento de viaductos, arcos o estructuras de grandes dimensiones. Diseñadas específicamente para cada obra, lo que garantiza un ajuste a la forma y las cargas del proyecto.
Aunque son más caras, ofrecen el máximo nivel de eficiencia, seguridad y precisión. Son indispensables en proyectos de ingeniería civil y arquitectura compleja donde no hay margen de error.
- Ventajas: Permiten procesos de construcción continuos, además de una seguridad operativa fiable gracias a que se libera el riesgo humano. Se amortizan de forma eficaz ya que la reutilización es mayor que en otros proyectos.
- Desventajas: Gran desembolso inicial debido al alquiler de equipos, adquisición y mano de obra muy cualificada. Además, requieren de logísticas (grúas) de capacidad masiva y son moldes rígidos, lo que provoca una escasa flexibilidad en los diseños.
Diferencia entre cimbra, encofrado y apuntalamiento
Es muy común confundir estos términos, ya que los tres se refieren a sistemas auxiliares en el tratamiento y soporte del hormigón. Sin embargo, los tres tienen una función completamente diferente:
Cimbra
Como ya hemos señalado, la cimbra es la estructura temporal, auxiliar o de apoyo que sostiene el peso, tanto del encofrado, como del hormigón mientras este último se endurece. Muy recurrente en elementos horizontales, como las losas de los edificios o los puentes.
Estas estructuras suelen montarse con sistemas modulares de alta resistencia, similares a los que encontrarías en servicios de venta de andamios en Madrid debido a su capacidad de aguante de toneladas de peso distribuido en posición vertical.
Encofrado
El encofrado es el molde temporal donde vertemos el hormigón cuando todavía está fresco y líquido. Su función es triple ya que primero contiene el material para darle la forma exacta que necesitamos y, además, evita que se desperdicie mientras realiza su proceso de endurecimiento (fraguar).
Existen encofrados de diferentes materiales: madera, metal y plástico. Lo importante es que esta pieza está en contacto directo con el hormigón, por lo que será responsable de la forma final de la estructura.
Apuntalamiento
El apuntalamiento, en cambio, conlleva colocar puntales (piezas verticales de soporte) con el fin de transmitir las cargas hacia un piso inferior o, en su defecto, al suelo.
La diferencia respecto a la cimbra es curiosa: mientras que la cimbra es un sistema completo diseñado para construcciones nuevas, el apuntalamiento tiene un uso más puntual y versátil. Este puede aplicarse de forma preventiva (antes de que haya problemas) o de un modo correctivo (cuando hay un riesgo). Por ello, también se utiliza mucho en rehabilitaciones, evitando el colapso de muros o techos que han perdido estabilidad con el paso del tiempo.
Ejemplos de uso de cimbrado en obras
Si hay algo por lo que destaca el cimbrado es que se adapta muy bien a las diferentes complejidades que pueda requerir cada proyecto, acomodándose sin muchos problemas a cualquier contexto.
- Losas y forjados: En construcciones convencionales se acude a cimbras cuajadas para sostener el hormigón mientras fragua o se endurece. Estas son estructuras formadas por puntales (soportes verticales) y tableros (superficies planas). Su función es crear una base horizontal donde verter el concreto de techos y entrepisos. Sin duda, uno de los métodos más recurrentes en edificaciones.
- Arcos y bóvedas: Cuando la estructura tiene forma curva, la cimbra funciona como un molde que reproduce esa geometría. Tradicionalmente se construían con madera, pero en este momento predominan los sistemas metálicos, ya que ofrecen mayor precisión y permiten asegurar que el arco mantenga su forma exacta durante el fraguado del hormigón.
- Puentes y viaductos: Sin lugar a dudas, uno de los elementos diferenciales en proyectos de ingeniería civil a gran escala. Aquí se emplean cimbras porticadas o carros de avance. Elementos diseñados para superar alturas considerables y distancias amplias, ya que pueden aguantar el peso de grandes cantidades de acero y hormigón mientras se construyen tramos sobre valles, ríos o autopistas.
En definitiva, estos sistemas no solo permiten dar forma a la estructura, sino que garantizan unos estándares de seguridad fiables, sólidos y robustos en cualquier etapa de construcción, sobre todo las más críticas.